La primera no estaba mal, para los churros que suelen estrenarse a plena pantalla en nuestros cines y para la basura que podrían haber hecho (y gastarse cien millones de dólares, léase “Dragon Ball”), la primera no estaba mal. Bay tuvo el gusto de presentarnos a Megan Fox y eso siempre es de agradecer.

Es Megan. Y es Fox.
Pero como Hollywood es como es, no podían dejarlo ahí. Tuvieron que hacer la segunda parte. Tenía hasta algo de fe. Pero ya la he visto, o al menos lo he intentado, porque a mitad de película lo he tenido que dejar. Los robots? vale, monos, pero como en la primera, efecto sorpresa anulado. El argumento? casi el mismo que la primera, si no fuera una segunda parte la demanda por plagio será bestial. El motivo de parar en mitad de la peli si es más de lo mismo y la primera sí me gustó? El (supuesto) sentido de humor de Michael Bay. Ha habido momentos en el que no sabía si veía robots o clones mecánicos de Chiquito de la Calzada. Un punto gracioso en mitad de tanta explosión se agradece, tantas pamplinas cansa, Michael.
Ya ni comento el Decepticon que se hace pasar por humano porque digo yo…si pueden camuflarse como humanos…¿para qué mierda se transforman en coches? ¿Les gustará recibir culos encima? Depende del culo también, eh. En fin, ni pies ni cabeza.
Lo mejor:
- Sale Megan Fox.
- Es una película en color.
- No es una peli muda, tiene audio y todo.
Lo peor:
- Sentido del humor.
- El argumento.
- Empieza en el minuto 1 y ya a partir de ahi…





Gracias a que Clive Owen me ha recargado mi cibertarjeta esta misma mañana (gracias, Clive) me he concedido el minicapricho de comprarme online a la “princesa gordita”. Y es que cuando iba cobrar menos resulta que va y cobro más, no mucho más, pero bueno.
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